Etapas de barro y calor.

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Barro y calor. Los ingredientes perfectos para hacer una figurita de barro, como nos enseñaron en el colegio, con un poco de arcilla, un par de ideas ingeniosas, unas manos hábiles y luego bien de calor para asentar la creación.

Pues lo mismo nos ha pasado en esta etapa, porque esos han sido los ingredientes fundamentales (barro y sol) de estos duros, muy duros, 24 kilómetros que separan Deba de Markina. Aunque viendo los charcos que aún permanecían en el camino, bien de veras que hicimos en aplazarla debido a la ciclogénesis explosiva del pasado 5 de febrero.

Para repasar las fotografías de los buenos momentos compartidos con los 63 caminantes que hemos realizado esta etapa, tenemos que dividirla en dos tramos bien diferenciados. Los primeros 8 kilómetros, que son los que nos llevan de Deba a Olatz, con la ermita del Calvario como testigo de paso:

El resto del camino, los 16 kilómetros restantes, son una sucesión de pendientes, unas duras, otras todavía más, unas hacia arriba, otras más peligrosas, ladera abajo. Y en las que ya no encontraremos signos de civilización, quitando un par de caseríos aislados, hasta que Markina nos recibe con la capilla de San Miguel de Arretxinaga a sus puertas. Alivio para los peregrinos, y para sus destrozadas piernas.

Etapa significativa además por dos detalles importantes, y para un guipuzcoano más todavía: a lo largo de esta etapa se cruza la muga que separa tierras guipuzcoanas de tierras vizcaínas. Además, ésta es la primera de una serie de etapas de interior, por lo que dejaremos de tener el mar como compañero de viaje.

Marzo y las javieradas que se celebran en Navarra, interrumpen nuestro peregrinar así que ya no nos vemos hasta el primer domingo de abril, el día 2, en la etapa nº 5: Markina Xemein – Gernika Lumo.

[Actualización 28/02/2017]

Añadimos unas pocas fotografías más, de la mano de nuestro fotografo oficial, Javier Ezpeleta. Todo un lujo contar con su particular mirada, siempre atento de los detalles especiales que nos guarda el camino:

Ocho apellidos vascos, y muchos kms. en buena compañía.

Esta etapa ha estado marcada por la película Ocho apellidos vascos, no en vano una de las localidades por las que pasábamos fue escenario de muchas de las escenas que en dicha película se rodaron.

Ocho apellidos o casi. En nuestro caso estos apellidos serían los puntos geográficos que han marcado la ruta de esta tercera etapa: Zarautz, Getaria, Askizu, Zumaia, Elorriaga, Itziar, Deba… y como al bueno de Dani Rovira, nos falta uno, así que utilizaremos su comodín y diremos que Clemente, jajaja…

La verdad es que cuando acompaña el tiempo y el buen humor, no hay kilómetros que se resistan ni repechos que se agarren a las piernas. Pero como una imagen vale más que mil palabras, os dejamos ya con las fotos realizadas durante el Camino.

Llegamos a Zarautz y enseguida tomamos el paseo peatonal arrimado al mar y con la dirección claramente marcada por el monte San Antón, más conocido como el “ratón de Getaria“. Como la mañana está fresquita, no nos ha extrañado encontrarnos con placas de hielo en la calzada.

Después de tomar un cafecito con sus sacramentos para reponer fuerzas y conseguir el sello acreditativo en la Oficina de Turismo de Getaria, retomamos el camino, con maravillosos paisajes, sus animalillos, sus vacas con palco VIP al mar y todavía dando buena cuenta de las zonas que no han tenido la suerte de lucirse al sol para librarse de los hielos de la mañana.

Llegamos a Zumaia, donde se rodaron algunas de las escenas más divertidas de Ocho Apellidos Vascos, imposible por tanto, no detenerse en la fuente donde se canta aquello de “Euskadi tiene un color especiaaaal” o capturar, aunque sea de lejos, imágenes de la ermita donde sucede la boda…

Dejamos Zumaia a nuestras espaldas y se acabó lo bueno. Iniciamos a partir de aquí un tramo de los llamados “rompepiernas” pero además de los de verdad. A ratos sobre el asfalto, a ratos por la Nacional 634, a ratos atravesando kilómetros de bosque… eso sí, el trayecto es precioso y bien merece la pena cada esfuerzo que nos exige. Al final, alcanzamos cima en Itziar, superando un desnivel de casi 300 metros.

Y como todo lo que sube, después tiene que bajar… pues de Itziar a Deba y cuesta abajo… eso sí, menudas pendientes y menudas piedritas para ir bajando, madre mía… al menos hoy la etapa ha sido en seco y sobre suelo firme que sino… La recompensa no se ha hecho esperar, la plaza consistorial nos esperaba, con sus buenos bares, sus buenos pinchos y su paseico hasta la playa, que para eso hemos elegido la ruta del norte.

Nos vemos el primer domingo de febrero para cumplir con la etapa número 4: Deba – Markina.

Etapa rica, rica, y con fundamento!

Parafraseando a Karlos Arguiñano, uno de los ilustres vecinos de Zarautz, localidad de destino de esta segunda etapa, podríamos decir que así de bien nos supieron a los 71 integrantes del grupo: “rica, rica, y con fundamento”.

Teníamos ganas de disfrutar una etapa de verdad, sin contratiempos (los justos y necesarios) para olvidar los sinsabores de la primera etapa. Y de verdad que lo hemos conseguido: buen tiempo, buenos paisajes, buena compañía y de premio, unas magnificas horas de tiempo libre para disfrutar los bares, pinchos y buenas gentes que se unieron a nosotros en el paseo de la playa de Zarautz.

Pero vayamos por pasos, o mejor aún, disfrutemos foto a foto de los recuerdos de esta segunda etapa: Donosti – Orio – Zarautz.

Hacia las 9 de la mañana llegamos al Palacio Kursaal, punto de salida de esta etapa, para coger dirección al Monte Igeldo tras atravesar el bulevar de la ciudad y pasear junto a la orilla de la playa de la Concha, primero, y la playa de Ondarreta, después, disfrutando de uno de los más bonitos paisajes de la bahía con la Isla de Santa Clara como testigo de lujo de nuestros primeros kilómetros:

Primeras pendientes y primeras recompensas: según subimos la ladera del Monte Igeldo vamos descubriendo los magníficos paisajes que se encierran tras sus esquinas. Y así pasito a pasito, llegamos al puesto del peregrino José María Soroa, donde pone a disposición de todo aquel que lo necesite un par de sillas, un poco de agua, información necesaria para la etapa y un sello para la credencial. ¡Muchas gracias compañero!

Rumbo a Orio, primer núcleo urbano que nos espera tras kilómetros y kilometros de senda, a veces con barro, a veces con grandes piedras, que dificultan, no tanto la subida, pero sí mucho la bajada, pero por suerte hoy la etapa ha sido en seco porque si hubieran estado mojadas más de uno se hubiera llevado hoy un buen golpe. En Orio, aunque el albergue de peregrinos de Rosa Arruti está cerrado, allí nos estaba esperando su hermana junto a un grupo de voluntarios peregrinos que nos habían preparado un suculento lunch para amenizarnos el camino y darnos fuerzas para lo que aún quedaba hasta Zarautz.

Saliendo de Orio, y tras atravesar unos cuantos viñedos del famoso txakoli de la zona, por fin divisamos desde lo alto el pueblo de Zarautz y sus costas. Así que últimos esfuerzos y por fin en meta. Como hay tiempo hasta la salida del autobús de regreso a casa, toca disfrutar de los compañeros del camino, de los pinchos de los bares del pueblo y del buen humor de sus gentes que hasta se unieron a nosotros en un improvisado “photocall” con la playa de Zarautz como telón de fondo.

Ganas ya de que llegue la siguiente etapa, el próximo 8 de enero: Zarautz – Deba.

Etapas de lluvia, granizo y algo de desorientación.

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Cansados pero contentos, y con unas cuantas lecciones aprendidas para la vida y para próximas etapas.

Primera lección: somos capaces de andar durante más de cinco horas bajo la lluvia, el granizo y el mal tiempo.

Segunda lección: no se puede improvisar la organización de los caminos, en cualquier esquina el camino te sorprende y ya te has perdido.

Me explico: de Irún salen dos rutas distintas del Camino de Santiago: El Camino Vasco, cuya primera etapa es Irún – Hernani y El Camino del Norte, cuya primera etapa es Irún – San Sebastián. Primer error: hemos cogido el camino del interior y cuando hemos llegado a Oiartzun hemos tenido que improvisar (tras varios intentos de ensayo-error) un camino que nos llevara por Rentería a Pasajes Ancho y de ahí rumbo final a San Sebastián.

Eso sí, nuestra intención era hacer el camino de la costa, por sus parajes y acantilados, pero la única costa que hemos visto ha sido la de la playa de la Zurriola, al llegar al punto de destino: el Kursaal de San Sebastián.

Errores que harán que la segunda etapa vayamos todos un poco más precavidos a la hora de elegir el camino correcto.

Tercera lección: somos más fuertes de lo que pensamos, física y mentalmente.

Aquí algunas fotos que hemos podido tomar hoy, que no estaba el día como para andar sacando muchas veces el móvil del bolsillo, jejeje…

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Nos vemos el próximo 4 de diciembre en la segunda etapa: San Sebastián – Zarauz.